domingo, 16 de agosto de 2015

La segunda Eneco de Wellens



Como ya hemos apuntado alguna vez, el mes de Agosto hace bueno el dicho de ‘las bicicletas son para el verano’, y es que hay una gran cantidad de carreras de una semana, que hacen la delicia de los aficionados al buen ciclismo. Demostrando que más allá del Tour hay vida.
En esta semana se ha disputado una de las pruebas que, personalmente, más me gusta: el Eneco Tour. Una prueba derivada de la orografía y tradición ciclista del Benelux, clásicas agrupadas que dan lugar a una prueba de una semana. Espectáculo garantizado.


Con las tres primeras etapas más propias de otro tipo de eventos: sprints con victorias de Viviani y ojo, Tom Boonen; más el triunfo en la CRI de Van Emden–ya lideró durante un tiempo el prólogo del Tour de Francia-, llegábamos a lo magro con el pelado corredor de Lotto como líder de la carrera.

En la etapa del viernes, llegamos a la fase decisiva de la carrera con Le Bon y Van Baarle planteando batalla al grupo de los favoritos, donde BMC intentaba sin éxito encontrar algún compañero de trabajo. Pasaban los kilómetros y los dos fugados iban haciendo camino, manteniendo a raya al grupo con una diferencia estable en torno al minuto.

Con el terreno quebrado como un serrucho, es factible mantener las diferencias y para alcanzar es necesario que los gallos se planten en primera persona. No ocurrió. Así, tuvo que ser Greipel en un trabajo inconmensurable para su líder Wellens el que dio con el corte bueno, llevándose consigo a corredores como Cort Nielsen, Preidler y el que debería ser el máximo interesado en que el corte sacase tiempo: Kelderman.

Sí hay que valorarle la capacidad de estar atento en la cabeza y ser capaz de salir al que fue el movimiento entre los favoritos del día; cosa que por ejemplo pilló en bragas a BMC tras haber estado llevando el peso del grupo durante gran parte de la etapa.
Dicho lo cual, Kelderman,  y a excepción de 2 tirones en los que buscaba irse en solitario, no entró al relevo. Parece que Rabobank/Belkin/Blanco/Lotto NL Jumbo tuviese un molde en el que deja sin ambición a sus corredores, porque otra explicación no puede haberla. Claro que así les luce el pelo en cuanto a victorias WT.

Con éstas, Le Bon tensó la cuerda a algo más de 1 km. a meta y Van Baarle sufrió para seguirle; aunque jamás lo logro: la vez que más cerca le vio, fue justo en meta para llegar en el tiempo del francés. Por detrás el corte de Wellens y Kelderman logró sacar 18’’ al resto de favoritos y que derivó en el liderato del neerlandés. 

En la etapa del sábado, que muchos apresuraron a llamar ‘la mini-Lieja’ resultó que vimos un espectáculo que deja a la altura del betún a la Decana de los últimos tiempos. Con la carrera rota a más de 50 kilómetros, favoritos sin gregarios o como mucho uno –caso de Astana aunque sin Boom, o Lotto y BMC con su bicefalía Van Avermaet-Gilbert o Benoot-Wellens-.

A falta de esos 50 km. comenzaron las hostilidades ya en el grupo seleccionado, con cortes continuos con Geschke y Rogers primero, grupos intercalados con Van Avermaet, Gilbert o Benoot, y el líder por detrás. Kelderman seguía buscando colaboración cuando era el líder e iba por detrás, esperando algún tipo de milagro navideño fuera de temporada. Como decimos la carrera estaba preciosa, generando un marco pintoresco unida a la climatología y las bellas cotas adornadas entre los vecindarios. Kelderman estaba sufriendo un infierno, persiguiendo al grupo intermedio al que no terminaba ni de perder ni de alcanzar, manteniendo una decena de metros de desventaja pero con el aire de forma perenne en su rostro.

Al enfilar la última vuelta se produjo la jugada ganadora de Wellens, a la que respondió de forma –muy- tardía Van Avermaet, que no dejó de intentarlo durante toda la etapa, aunque dejó pasar el momentum. Así el joven belga se marchó en solitario, dejando tras de sí al bravo ciclista de BMC –otro día aciago para los suizos, con Gilbert haciendo amagos de ir y no ir- y a todo el grupo de favoritos. Comenzó una persecución a la que se uniría Geschke junto a Van Avermaet y por detrás Bakelants junto a Slagter.

Aun con esas, la ventaja no paraba de crecer, llegando a la meta con prácticamente un minuto de ventaja sobre los demás, y consiguiendo el liderato amén de una de las etapas del año, sin ninguna duda. Los protagonistas, sin duda el vencedor por la exhibición ofrecida y Van Avermaet, derrochando fuerza por todos sus poros; movimientos continuos en todas las cotas y búsqueda de cortes. Quizá ese desgaste fue lo que le pesó a la hora de salir en busca del ganador, pero también es lo que hace que sea un corredor para recordar.



En el domingo, última etapa, vimos como los ciclistas rodeaban en una suerte de circuito salpicado con cotas de pavé, enfilando al inicio y final el mítico Kapelmuur. Son ya varios años fuera de la ruta del Tour de Flandes, y sirva este humilde blog como petición para su inclusión de nuevo. A nivel de la GC no ocurrió nada, ya que entraron todos los favoritos separados por un puñado de segundos.

La disputa de la etapa fue más entretenida, resuelta con maestría aunque no sin suspense por el veterano Quinziato del BMC, que supo ganarles la partida a Leukemans y Lampaert. Buen entendimiento entre los tres, con el hombre de Etixx mostrándose como el más débil en todas las cotas; hasta la penúltima subida, donde el italiano supo salir y amplió su ventaja hasta la base del Kapelmuur. Allí fue poco a poco desangrándose y llegó a dar la sensación de que no llegaría, aunque hizo valer finalmente 3 segundos sobre Leukemans. Si aquello dura 200 metros más, hubiésemos apostado a que no llegaba.

Sin más, repitió triunfo en el Eneco Tim Wellens, dejando para el recuerdo su etapa con triunfo del sábado; y quien ha destacado –aprovechamos para reivindicarlo también- el enorme trabajo de Greipel para él. El año que viene esta carrera, por los JJOO se disputará en septiembre, lo que puede dejarnos un cuadro de grandes clasicómanos luchando por esta, año a año, creciente carrera.

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