Como ya hemos apuntado alguna vez, el mes de Agosto hace
bueno el dicho de ‘las bicicletas son para el verano’, y es que hay una gran
cantidad de carreras de una semana, que hacen la delicia de los aficionados al
buen ciclismo. Demostrando que más allá del Tour hay vida.
En esta semana se ha disputado una de las pruebas que,
personalmente, más me gusta: el Eneco Tour. Una prueba derivada de la orografía
y tradición ciclista del Benelux, clásicas agrupadas que dan lugar a una prueba
de una semana. Espectáculo garantizado.
Con las tres primeras etapas más propias de otro tipo de
eventos: sprints con victorias de Viviani y ojo, Tom Boonen; más el triunfo en
la CRI de Van Emden–ya lideró durante un tiempo el prólogo del Tour de
Francia-, llegábamos a lo magro con el pelado corredor de Lotto como líder de
la carrera.
En la etapa del viernes, llegamos a la fase decisiva de la
carrera con Le Bon y Van Baarle planteando batalla al grupo de los favoritos,
donde BMC intentaba sin éxito encontrar algún compañero de trabajo. Pasaban los
kilómetros y los dos fugados iban haciendo camino, manteniendo a raya al grupo
con una diferencia estable en torno al minuto.
Con el terreno quebrado como un serrucho, es factible
mantener las diferencias y para alcanzar es necesario que los gallos se planten
en primera persona. No ocurrió. Así, tuvo que ser Greipel en un trabajo
inconmensurable para su líder Wellens el que dio con el corte bueno, llevándose
consigo a corredores como Cort Nielsen, Preidler y el que debería ser el máximo
interesado en que el corte sacase tiempo: Kelderman.
Sí hay que valorarle la capacidad de estar atento en la
cabeza y ser capaz de salir al que fue el movimiento entre los favoritos del
día; cosa que por ejemplo pilló en bragas a BMC tras haber estado llevando el
peso del grupo durante gran parte de la etapa.
Dicho lo cual, Kelderman, y a excepción de 2 tirones en los que buscaba
irse en solitario, no entró al relevo. Parece que Rabobank/Belkin/Blanco/Lotto
NL Jumbo tuviese un molde en el que deja sin ambición a sus corredores, porque
otra explicación no puede haberla. Claro que así les luce el pelo en cuanto a
victorias WT.
Con éstas, Le Bon tensó la cuerda a algo más de 1 km. a meta
y Van Baarle sufrió para seguirle; aunque jamás lo logro: la vez que más cerca
le vio, fue justo en meta para llegar en el tiempo del francés. Por detrás el
corte de Wellens y Kelderman logró sacar 18’’ al resto de favoritos y que
derivó en el liderato del neerlandés.
En la etapa del sábado, que muchos apresuraron a llamar ‘la
mini-Lieja’ resultó que vimos un espectáculo que deja a la altura del betún a
la Decana de los últimos tiempos. Con la carrera rota a más de 50 kilómetros,
favoritos sin gregarios o como mucho uno –caso de Astana aunque sin Boom, o
Lotto y BMC con su bicefalía Van Avermaet-Gilbert o Benoot-Wellens-.
A falta de esos 50 km. comenzaron las hostilidades ya en el
grupo seleccionado, con cortes continuos con Geschke y Rogers primero, grupos
intercalados con Van Avermaet, Gilbert o Benoot, y el líder por detrás. Kelderman
seguía buscando colaboración cuando era el líder e iba por detrás, esperando
algún tipo de milagro navideño fuera de temporada. Como decimos la carrera
estaba preciosa, generando un marco pintoresco unida a la climatología y las
bellas cotas adornadas entre los vecindarios. Kelderman estaba sufriendo un
infierno, persiguiendo al grupo intermedio al que no terminaba ni de perder ni
de alcanzar, manteniendo una decena de metros de desventaja pero con el aire de
forma perenne en su rostro.
Al enfilar la última vuelta se produjo la jugada ganadora de
Wellens, a la que respondió de forma –muy- tardía Van Avermaet, que no dejó de
intentarlo durante toda la etapa, aunque dejó pasar el momentum. Así el joven
belga se marchó en solitario, dejando tras de sí al bravo ciclista de BMC –otro
día aciago para los suizos, con Gilbert haciendo amagos de ir y no ir- y a todo
el grupo de favoritos. Comenzó una persecución a la que se uniría Geschke junto
a Van Avermaet y por detrás Bakelants junto a Slagter.
Aun con esas, la ventaja no paraba de crecer, llegando a la
meta con prácticamente un minuto de ventaja sobre los demás, y consiguiendo el
liderato amén de una de las etapas del año, sin ninguna duda. Los
protagonistas, sin duda el vencedor por la exhibición ofrecida y Van Avermaet,
derrochando fuerza por todos sus poros; movimientos continuos en todas las
cotas y búsqueda de cortes. Quizá ese desgaste fue lo que le pesó a la hora de
salir en busca del ganador, pero también es lo que hace que sea un corredor
para recordar.
En el domingo, última etapa, vimos como los ciclistas
rodeaban en una suerte de circuito salpicado con cotas de pavé, enfilando al
inicio y final el mítico Kapelmuur. Son ya varios años fuera de la ruta del
Tour de Flandes, y sirva este humilde blog como petición para su inclusión de
nuevo. A nivel de la GC no ocurrió nada, ya que entraron todos los favoritos
separados por un puñado de segundos.
La disputa de la etapa fue más entretenida, resuelta con
maestría aunque no sin suspense por el veterano Quinziato del BMC, que supo
ganarles la partida a Leukemans y Lampaert. Buen entendimiento entre los tres,
con el hombre de Etixx mostrándose como el más débil en todas las cotas; hasta
la penúltima subida, donde el italiano supo salir y amplió su ventaja hasta la
base del Kapelmuur. Allí fue poco a poco desangrándose y llegó a dar la
sensación de que no llegaría, aunque hizo valer finalmente 3 segundos sobre
Leukemans. Si aquello dura 200 metros más, hubiésemos apostado a que no
llegaba.
Sin más, repitió triunfo en el Eneco Tim Wellens, dejando
para el recuerdo su etapa con triunfo del sábado; y quien ha destacado –aprovechamos
para reivindicarlo también- el enorme trabajo de Greipel para él. El año que viene
esta carrera, por los JJOO se disputará en septiembre, lo que puede dejarnos un
cuadro de grandes clasicómanos luchando por esta, año a año, creciente carrera.
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